GASTRONOMIA:

La diversidad de los productos y de la cocina riojana tienen que ver también con la variedad del paisaje y del clima. Igual que en el vino, se pueden distinguir también las comarcas de La Rioja Alta y La Rioja Baja en la ribera del Ebro, y las tierras serranas asentadas en el discurrir de los ríos que descienden desde las montañas del Sur a los valles próximos al Ebro. La cocina de la ribera y la cocina de la sierra. Cada una tiene sus propios productos y su forma de cocinarlos, aunque el trasiego de las gentes serranas que han “bajado” a las ciudades del valle ha permitido conseguir una imagen más homogénea de la cocina riojana.

La cocina riojana está llena de rica tradición culinaria. Entre los platos o recetas más representativas de esta cocina están las patatas a la riojana, con chorizo; las patitas de cordero; las alubias rojas (que aquí llaman "caparrones" con chorizo y oreja; un pisto llamado en las casas y restaurantes riojanos "la fritada"; Esta fritada mezclada con huevos fritos, o como guarnición de las carnes es una auténtica delicia. También hay pimientos del piquillo (algunos dicen que mejores que los de Navarra). Las setas en determinadas zonas constituyen valiosos objetos de arte en la cocina. Y no hay que olvidar que La Rioja tiene unos excelente embutidos de cerdo, de una calidad extraordinaria. En los últimos años los riojanos han extendido sus denominaciones de origen a productos como el "Pimiento riojano", las "peras del Rincón de Soto" o la "coliflor de Calahorra".

En nuestra localidad podemos encontrar recetas que han pasado de generación en generación y que tienen un "toque" sotesino que las diferencia de otros lugares. Merecen destacarse las rosquillas, los bollos con "chinchorras", las migas y un largo etcétera.